La performance como herramienta para transformar. La participación ciudadana como medio para poner en valor, visibilizar, recuperar y rescatar del olvido. La memoria como materia dúctil para generar nuevos vínculos. Y el lenguaje artístico para deconstruir los códigos del patriarcado.
Monica Mura (Cagliari, 1979) siempre toca tejido sensible con sus obras. Tan estéticas como profundas, en ellas cada elemento es símbolo, cada objeto es metáfora. A través de un relato autobiográfico, Mura siempre nos emociona en lugares comunes, donde las memorias propias se vuelven universales, donde sus raíces se mimetizan con las de todas las personas que, de alguna forma, ‘han contribuido a ser’. Poliédrica y versátil, la artista aborda diferentes temáticas desde una perspectiva multidisciplinar, donde video, sonido, fotografía, escultura, instalación y dibujo se presentan como escenarios para la reflexión e interacción con el público, en una dialectica contextual con el espacio (físico, social e histórico).
Recoger la tradición, desde la técnica hasta el concepto, se vuelve protagonista en una obra delicada, precisa e incisiva. Mura teje y sutura con hilos de oro (leitmotiv en su obra, símbolo de la resiliencia) cada capa de patrimonio intangible, reconstruyendo una historia donde las mujeres fueron obviadas, otorgándole aquel lugar que le pertenecía (y pertenece) por derecho. Así, su obra recupera e indaga, empodera y sitúa, como suerte de juicio al patriarcado, mostrando con orgullo la diversidad y deconstruyendo patrones y roles de género preconcebidos, para situar al público ante un cuestionamiento constante entorno a su (nuestra) identidad.
Así, podemos leer en su obra multitud de referentes, propios de una artista inquieta y curiosa, con una labor investigadora permanente. Son muchas las creadoras contemporáneas que han dejado huella en la obra de Monica Mura: el trabajo con su propio cuerpo y el paso del tiempo de Esther Ferrer, la memoria de los objetos vividos en el trabajo de Carmen Calvo, las identidades múltiples y cambiantes que presenta Marina Núñez, la oscuridad del trauma y la herida, así como también la sutura en la obra de Louise Bourgeois, la actualización de la tradición de Joana Vasconcelos, la fuerza arrolladora de las mujeres de Maruja Mallo, la performance subversiva en espacio público de Itziar Okariz o las acciones psicológicas de Marina Abramovic. Son sólo algunas de las muchas referentes que Monica Mura refleja en su quehacer. Mujeres. Cuántas (grandes) mujeres. Pero también su trabajo bebe de la historia del arte, del gran Renacimiento y Barroco de su Italia natal, así como también de la cultura popular, que engrandece las leyendas y recoge aquella sabiduría que se transmitía de generación en generación.
Así, sus obras son soporte de aquello que no puede perderse y de aquellas que no tuvieron voz. Todo aquello, desde lo diminuto a lo inmenso, que merece transcender.